En el 2021, después del estallido social en Cali, necesitaba salir.
Desconectarme. Respirar. Ver algo distinto.
Sin saberlo, ese viaje iba a cambiarlo todo.
Un viaje simple… que no parecía gran cosa

Era Semana Santa.
Con unos amigos organizamos un plan al Parque Nacional Natural El Cocuy.
Nada de agencias.
Nada de lujo.
Solo ganas de ir… y un presupuesto ajustado.
La inspiración vino de algo simple:
ver fotos en Instagram de lugares que parecían imposibles en Colombia.
El inicio: largo, incómodo… pero necesario
Salimos desde Bogotá en un bus nocturno de transporte público.
Más de 10 horas de viaje.
Paradas constantes.
Poco descanso.
Llegamos a las 5:00 AM.
Cansados… pero emocionados.
Ese mismo día desayunamos y arrancamos hacia los termales de San Luis,
y luego caminamos hasta Güicán.
Un pueblo bonito… pero completamente solo.
Era otra Colombia.
La primera decisión importante
Nos hospedamos en el Cocuy, en una posada campestre.
Cabañas cómodas, agua caliente, jacuzzi.
No era lo más barato.
Pero sí fue la mejor decisión.
👉 Después entendí algo clave:
la comodidad también hace parte de la experiencia.
El primer encuentro con la montaña real
Al día siguiente salimos muy temprano hacia el Púlpito del Diablo.
Subimos.
Respiración pesada.
Altura.
Frío.
En el camino, una de nuestras compañeras no quería seguir.
Se sentía mal.
Pero algo cambió.
Siguió.
Y llegamos.
El momento que marcó todo
Ese día pasaron muchas cosas:
- Vi nieve por primera vez
- Conocí los frailejones
- Estuve por encima de los 4.500 msnm
- Sentí lo que es la montaña de verdad
No vimos el Púlpito del Diablo.
Estaba nublado.
Pero no importó.
👉 Porque ya habíamos vivido todo lo demás.
El segundo día: decidir ir más allá
Dos personas del grupo decidieron no continuar.
Estaban cansados.
Pero con un amigo dijimos:
👉 “ya estamos aquí… vamos a hacerlo”
Fuimos a la Laguna Grande de la Sierra.
Teníamos tiempo límite.
A las 12:00 debíamos regresar.
A las 10:00 ya estábamos arriba.
Llegamos al glaciar El Cóncavo.
Y ahí sí…
💥 vimos el paisaje completo
💥 vimos el Púlpito desde otra cara
💥 vimos Colombia en su máxima expresión
Algo empezó a cambiar
Ese viaje no fue solo un viaje.
Fue una catarsis.
Me hizo cuestionar algo muy fuerte:
👉 ¿Por qué soñamos tanto con viajar lejos…
si no conocemos lo que tenemos aquí?
Colombia es biodiversa.
Compleja.
Imperfecta.
Pero increíble.
El primer contenido que lo empezó todo
Con ese viaje hice un reel.
Nada profesional.
Solo fotos.
6.000 vistas.
Con una cuenta de 200 seguidores.
La gente empezó a escribir:
👉 “sigan mostrando esto”
👉 “quiero conocer ese lugar”
El inicio de algo más grande
Ahí entendí algo:
No quería ser influencer.
No quería ser el centro de atención.
Pero sí quería mostrar esto.
Quería que más personas vivieran la naturaleza de otra forma
En el 2021, después del estallido social en Cali, necesitaba salir.
Desconectarme. Respirar. Ver algo distinto.
Sin saberlo, ese viaje iba a cambiarlo todo.
Un viaje simple… que no parecía gran cosa
Era Semana Santa.
Con unos amigos organizamos un plan al Parque Nacional Natural El Cocuy.
Nada de agencias.
Nada de lujo.
Solo ganas de ir… y un presupuesto ajustado.
La inspiración vino de algo simple:
ver fotos en Instagram de lugares que parecían imposibles en Colombia.
El inicio: largo, incómodo… pero necesario
Salimos desde Bogotá en un bus nocturno de transporte público.
Más de 10 horas de viaje.
Paradas constantes.
Poco descanso.
Llegamos a las 5:00 AM.
Cansados… pero emocionados.
Ese mismo día desayunamos y arrancamos hacia los termales de San Luis,
y luego caminamos hasta Güicán.
Un pueblo bonito… pero completamente solo.
Era otra Colombia.
La primera decisión importante
Nos hospedamos en el Cocuy, en una posada campestre.
Cabañas cómodas, agua caliente, jacuzzi.
No era lo más barato.
Pero sí fue la mejor decisión.
👉 Después entendí algo clave:
la comodidad también hace parte de la experiencia.
El primer encuentro con la montaña real
Al día siguiente salimos muy temprano hacia el Púlpito del Diablo.
Subimos.
Respiración pesada.
Altura.
Frío.
En el camino, una de nuestras compañeras no quería seguir.
Se sentía mal.
Pero algo cambió.
Siguió.
Y llegamos.
El momento que marcó todo
Ese día pasaron muchas cosas:
- Vi nieve por primera vez
- Conocí los frailejones
- Estuve por encima de los 4.500 msnm
- Sentí lo que es la montaña de verdad
No vimos el Púlpito del Diablo.
Estaba nublado.
Pero no importó.
👉 Porque ya habíamos vivido todo lo demás.
El segundo día: decidir ir más allá
Dos personas del grupo decidieron no continuar.
Estaban cansados.
Pero con un amigo dijimos:
👉 “ya estamos aquí… vamos a hacerlo”
Fuimos a la Laguna Grande de la Sierra.
Teníamos tiempo límite.
A las 12:00 debíamos regresar.
A las 10:00 ya estábamos arriba.
Llegamos al glaciar El Cóncavo.
Y ahí sí…
💥 vimos el paisaje completo
💥 vimos el Púlpito desde otra cara
💥 vimos Colombia en su máxima expresión
Algo empezó a cambiar
Ese viaje no fue solo un viaje.
Fue una catarsis.
Me hizo cuestionar algo muy fuerte:
👉 ¿Por qué soñamos tanto con viajar lejos…
si no conocemos lo que tenemos aquí?
Colombia es biodiversa.
Compleja.
Imperfecta.
Pero increíble.
El primer contenido que lo empezó todo
Con ese viaje hice un reel.
Nada profesional.
Solo fotos.
6.000 vistas.
Con una cuenta de 200 seguidores.
La gente empezó a escribir:
👉 “sigan mostrando esto”
👉 “quiero conocer ese lugar”
🌱 El inicio de algo más grande
Ahí entendí algo:
No quería ser influencer.
No quería ser el centro de atención.
Pero sí quería mostrar esto.
Quería que más personas vivieran la naturaleza de otra forma