Bahía Málaga: todos los viajes que me trajeron hasta aquí
Hay lugares a los que uno no vuelve… evoluciona con ellos.
Mi historia con Bahía Málaga no empezó como operador turístico.
Empezó como empiezan muchas cosas importantes: sin plan… pero en el momento justo.
2018: despedir para poder seguir
La primera vez que fui fue en 2018, cuando aún era estudiante universitario.
Un mes antes había fallecido mi abuelo.
En diciembre, con dos amigas, decidimos irnos al Pacífico.
No lo hablamos mucho, pero ese viaje era también una forma de cerrar ese capítulo.
Nos quedamos en un lugar sencillo, cuando todo era más tranquilo, más auténtico.
Playas enormes solo para nosotros, cangrejos cubriendo la arena, piscinas naturales escondidas.
Ahí entendí algo que no sabía poner en palabras:
el mar también puede ayudar a sanar.
Ese viaje no fue turismo.
Fue despedida.
2020: viajar solo… y encontrar gente
En enero de 2020 volví.
Esta vez solo.
Y en ese viaje apareció una amistad inesperada desde Sídney.
De esas conexiones raras que solo pasan cuando estás lejos de todo lo conocido.
Ahí entendí algo clave:
viajar solo no es estar solo. a la final terminas haciendo nuevas relaciones.
Ese viaje fue libertad.
Febrero 2020: celebrar diferente
Un mes después regresé otra vez, pero con mi familia.
Había terminado mi carrera como químico y querían celebrarlo.
Yo propuse algo distinto: volver al Pacífico.
Kayak con mi hermana, noches de fitoplancton iluminando el agua, y un momento que cambió algo en mí: ver buzos entrando al mar de noche.
Ahí nació una idea que más adelante se haría realidad.
Y también apareció una pregunta que todavía me hacen:
¿cómo termina un químico hablando de turismo?
2021: abrir los ojos
En noviembre de 2021 volví con amigos de la universidad.
Esta vez, sin darme cuenta, ya no solo viajaba… también guiaba.
Fuimos a La Sierpe, Playa Chucheros, San Juan de Dios.
Pero ese viaje tuvo algo diferente:
empecé a notar lo que antes ignoraba.
Lanchas sin condiciones adecuadas.
Decisiones improvisadas.
Turismo pensado más en salir del paso que en hacer las cosas bien.
Ahí entendí que esto podía hacerse mejor.
2025: cuando el viaje se vuelve propósito
Pasaron los años y en abril de 2025 regresé en un plan más simple:
carpa, dron, exploración.
Pero ya no estaba solo viajando.
Estaba observando, aprendiendo, entendiendo cómo funcionaba realmente el destino.
Meses después, en agosto, llegó la oportunidad de organizar un viaje para un grupo.
Y ahí todo cambió.
⚠️ Lo que no te cuentan de Bahía Málaga
Ese viaje fue una mezcla de aprendizaje y caos:
- Esperas largas para transporte
- Falta de comida en playas con alta demanda
- Falta de claridad en la operación
Personas cansadas, con hambre, esperando soluciones.
Y ahí entendí algo muy claro:
Sí, puedes hacerlo barato.
Pero muchas veces terminas pagando con estrés.
🚀 La decisión: hacerlo bien
Después de vivir todo eso, tomamos una decisión en Quimbi:
No queremos improvisar.
Queremos que la experiencia sea lo que debería ser:
conexión, tranquilidad y disfrute real.
🐋 Temporada de ballenas: hacerlo bien sí importa
Entre julio y octubre, las ballenas jorobadas llegan a estas aguas.
Es uno de los espectáculos naturales más increíbles que puedes vivir en Colombia.
Pero también es donde más se nota la diferencia entre hacerlo de cualquier forma… o hacerlo bien.
🌿 Así operamos hoy
Nuestro plan nace de la experiencia real:
- Salida directa desde Buenaventura (sin esperas innecesarias)
- Embarcación disponible todo el día (Yate Portobelo)
- Alimentación incluida (sin depender de lugares saturados)
- Snacks y bebidas siempre disponibles
- Logística pensada para disfrutar, no para resolver problemas
👉 Las Gigantes by Quimbi X Chontaduro
Este no es solo un plan de ballenas.
Es la suma de todos los viajes que tuve que hacer para entender cómo debía ser.
Podrías hacerlo por tu cuenta.
Pero si quieres vivir el Pacífico sin preocuparte por nada, este plan es para ti.
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Los cupos son limitados en temporada.




